A esta tierra nueva… Tenerife
A esta tierra nueva para mis sentidos,
engalanada de sol y ahíta de luz, llegué una noche en un éxodo, sin sentido; es
tierra extraña a mi conocimiento que me pide la atención de mis ideas y por
ello me distrae del sufrimiento. Es lugar muy lejano de mi casa y de mi tiempo
a donde hice un temeroso y dudoso viaje. Es una tierra donde conocí gentes felices que
han hecho de sus días un trono a la paz, esa paz que tanto extraña mi torturado
corazón; y donde recalé huyendo de mi propio dolor y de un engaño que destrozó
ilusiones y sueños. El sol, emperador y
dictador de esta tierra, ilumina y da color a cada una de sus casas a cada una
de sus gentes y cada una de las hermosas flores que jalonan los caminos; aquí
he conocido a esas personas, amables, sencillas, que dan sin pedir, sin esperar;
personas nobles de intenciones y veraces en su dádiva. No he hallado la paz que sólo puede nacer de
mi mismo, de mi convencimiento de lograrla y tampoco mitigué mi dolor; pero
hallé unos brazos acogedores, unos pechos generosos y una sonrisa perenne. Una mujer entera y
firme pero risueña que llevando en si toda la ilusión de la que yo carecía ha
sabido acompañarme sin demandar y gastando esa paciencia infinita que da la
bondad, el cariño y la nobleza de corazón.
Su techo y su lecho han sido míos por unos días y han sabido de momentos
risueños que tapaban mi tristeza y de momentos sublimes que ahogaban mi
melancolía. A ella deseo elevar mi agradecimiento y cariño. No puedo entregarle
amor, como ella demanda, mi corazón fue robado y quedó allá lejos, entre los
brazos de una mujer que olvidó vivir, que olvidó amar.
En esta tierra nueva y demasiado lejana
de mi lugar, en momentos he sentido querer morir para que mis huesos descansen en la eternidad
en este lugar tan bello y lleno de paz. Pero este no ha de ser mi predio de reposo
perpetuo. Me asusta volver y temo no regresar, pero debo volver a esos lugares
familiares, donde en cada esquina hay un recuerdo hermoso y un dolor escondido
y llevar, si puedo, dentro de mi el bálsamo del recuerdo de estos días de
olvido en esta tierra extraña y lejana, pero hermosa y acogedora.
1 de enero de 2007